5 medidas para controlar la velocidad y tener calles más habitables según la OMS

Con motivo de la IV Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial que fue impulsada este mes por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la campaña “Baja la velocidad, salva vidas”, el organismo internacional público un informe en que comparte medidas para orientar a las ciudades a tener calles más seguras, habitables y sostenibles.

La publicación titulada “Control de la velocidad” busca contribuir a disminuir las muertes anuales de 1,25 millones de personas producto de las colisiones de tránsito y a reducir el exceso de velocidad con que circulan entre un 40 y un 50 por ciento de los conductores.

Para hacer frente a esta situación, la OMS difunde un esquema en que identifica cuáles son los pilares para tener un sistema seguro de seguridad vial correspondiente a la imagen inferior.

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Sobre la base de este diagrama, en la misma publicación entrega cinco medidas para tener calles más seguras, habitables y sostenibles. Éstas son:

1. Construir o modificar las vías de tránsito a fin de incluir características que calmen el tráfico.

El objetivo de este punto es que las calles incorporen medidas de control de tránsito como badenes, bandas rugosas, tramos sinuosos y rotondas que obliguen a los conductores a reducir la velocidad.

A esto se agrega que si en una calle el flujo de vehículos motorizados es mayor al de peatones y ciclistas, el límite máximo de velocidad para los automovilistas no debería ser más de 30 km/h y que solo en aquellos casos en que existan elementos de protección (bordes de vías seguros, intersecciones bien diseñadas y segregación entre los medios de transporte) podría aumentar.

2. Fijar límites de velocidad adecuados a la función que cumple cada vía de tránsito.

Una recomendación de las Naciones Unidas es que los límites de velocidad se establezcan de acuerdo a los tipos de vías que se pueden clasificar en local, urbano y nacional. Al respecto, plantea que se deben fijar teniendo en cuenta lo siguiente:

a. El tipo y la variedad de usuarios.
b. La calidad de la infraestructura de la vía de tránsito en lo que se refiere a la seguridad.
c. La resistencia al impacto y la capacidad para evitar colisiones del parque automotor.

No obstante, como referencia, entrega este cuadro:

transitocuadro

3. Hacer cumplir los límites de velocidad.

La reducción de los límites de velocidad es un avance significativo para las ciudades y los países que los adoptan. No obstante, si no se fiscaliza, no se garantiza un cumplimiento por parte de los automovilistas. Es por esta razón que la OMS propone combinar medidas de control que sean manuales y automatizadas.

En relación a la primera, consiste en que un vehículo policial, que puede o no estar identificado como tal, realice una medición de la velocidad para que después un segundo vehículo sí identificado realice un control.

En tanto, para el segundo mecanismo, se utilizan cámaras fijas y móviles que pueden estar a la vista o no.

4. Lograr que los dispositivos que nos brinda la tecnología se conviertan en parte integrante de los vehículos.

Dos tipos de dispositivos que son destacados por la publicación corresponden a los sistemas inteligentes de asistencia de la velocidad que alertan cuando se superan los límites de velocidad de la ruta, y los sistemas autónomos de frenado de urgencia que dependiendo de la cercanía con peatones u otros vehículos, activan inmediantamente los frenos.

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5. Sensibilizar sobre los riesgos del exceso de velocidad.

Por último, las campañas para crear conciencia sobre los riesgos del exceso de velocidad nunca están de más. En este sentido, la OMS reconoce que las medidas para disminuir la velocidad y otras intervenciones se podrán acatar de mejor manera cuando exista conocimiento sobre los riesgos.

 

Foto: © Frank Kohntopp, bajo licencia de Dominio Público CC0 1.0 en Unsplash
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